Robert Downey Jr. ha encontrado su alter ego en la ficción. Uno de los actores más excéntricos y peculiares del Hollywood actual, con un pasado de chico malo escrito con letras mayúsculas en su currículum, se puso la coraza de hierro de Iron Man en 2008 y comprobó que le sentaba como un guante. Y no sólo eso, que le permitía moverse con habilidad, porque el personaje es un 'outsider', gamberro, jaranero y algo golfo que libera su indomesticable histrionismo.
Iron Man es uno de los iconos de la Marvel y también de los héroes de la casa de cómics que mejor resultados comerciales está arrojando en el cine. Parte de la culpa es del carismático Robert Downey Jr. Más allá de las preferencias de los fans de las viñetas, el público de las salas se ha rendido a este personaje que combina el humor bruto con la fina ironía y que combate el mal con la vista puesta en alguna chica.
Cierto es que en 'Iron Man 3' nos encontramos que Tony Stark, que es su nombre real, mira al pasado con distancia, como arrepintiéndose de sus errores, y que parece querer sentar la cabeza junto a su fiel compañera Pepper Potts (Gwyneth Paltrow).
Sin embargo, los 'malos' siempre le buscan las cosquillas (a pesar del traje de acero, se entiende) a este superhéroe. En este caso, se trata de una amenaza terrorista, que lleva la firma del Mandarín -Ben Kingsley, genial en un rol secundario al que sabe sacar todo su partido- que guarda reminiscencias y comparte formas de actuar con Bin Landen.
Ahora Shane Black ha tomado el relevo en la dirección de Jon Favreau, y la saga ha notado este nuevo ímpetu, tras un segundo capítulo algo más convencional, pese a la presentación en sociedad de la Viuda Negra, y que casi servía como prólogo de 'Los Vengadores'.
Shane Black sólo había dirigido 'Kiss Kiss, Bang Bang' (2005), un pequeño film, que pronto alcanzó el estatus de título de culto, y que estaba protagonizado por el propio Downey Jr. Pero Black tiene una extensa trayectoria como guionista, en la que figuran títulos de tanta repercusión comercial como la saga 'Arma letal', 'El último Boy Scout' (Tony Scott) o 'El último gran héroe' (John McTiernan). Como se puede comprobar, acredita suficiente experiencia en cine de acción con films que ya son verdaderos clásicos del género.
Y en 'Iron Man 3' sabe imponer un ritmo que engancha al espectador, en el que la espectacularidad y el humor se van dando paso, como pasaba en el cine de los 80. Pero, sobre todo, sabe potenciar el magnetismo y el atractivo de Tony Stark.
El multimillonario fan de la tecnología sigue siendo ese irresistible travieso y gamberro entrañable cuyo carisma le sitúa como uno de los líderes de la pandilla de la Marvel en el cine. Y da la sensación de que Robert Downey Jr. disfruta tanto como lo hace el público. Habrá que estar atentos a ver cómo reaparece en 'Los Vengadores 2', el gran 'all star' de la Marvel.
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